No es la primera vez que dicen que estoy loco, que no soy una persona cuerda, que soy un lunático porque siempre estoy en la luna, soñando. En un principio me sentía incómodo, y un poco ofendido por el adjetivo calificativo, pues estar loco es sinónimo de demencia, es estar trastornado, tener un desorden mental, es una persona que está en contra de las exigencias o necesidades sociales.
Si soy un loco por ser una persona que siempre trata de ir en contra de las masas; que intenta siempre de ser auténtico, que luchar constantemente por sus convicciones y por lograr sus objetivos, que por muy extraños y raros que parezcan tienen un valor especial. Una persona que siempre tiene una meta a dónde llegar y que está en constante búsqueda del camino correcto que lo haga llegar al final, que por más difícil que parezca habiendo tantos nos en el camino busca un sí. Si esa es la razón entonces sí, soy un loco.
Soy un loco que siempre tiene una meta, un objetivo que hagan que valga la pena vivir, siempre en constante cambio. Los sueños hacen que la vida tenga sentido, muestran la realidad desde otra perspectiva, una más positiva y esperanzadora en la que todo lo que te propongas se puede lograr siempre y cuando pongas todo tu esfuerzo y dedicación.
Esta es mi locura, que para muchos puede ser una pérdida de tiempo, pero para mí, es la razón que me anima a seguir adelante y a lograr lo que me propongo. Te invito, a ti querido lector, a que también tengas esa locura, una locura que le dé sentido a tu vida, que sea tu motor para seguir adelante, que sea tu sueño, tu objetivo o meta a lograr, pero sobretodo que sea eso que le da alegría y sentido a tu vida. Que no te dé pena ser ese loco en el mundo que hace la diferencia.
Este mundo necesita más locos que se atrevan a hacer las cosas, que sean auténticos y que siempre luchen por cumplir sus sueños y alcanzar sus metas. No es fácil pero tampoco imposible.

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